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Ecuador; Violación de los derechos de la niñas PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 11 de Febrero de 2009 13:24
Niñas, forzadas a laborar en casa


Fuente: El Telégrafo
Por Xavier Letamendi


Cepal y Unicef advirtieron sobre el trabajo infantil del género en el servicio doméstico en sus hogares.

Antecedentes

El artículo 333 de la Constitución reconoce como “labor productiva el trabajo no remunerado de autosustento y cuidado humano que se realiza en los hogares”.

El tercer objetivo de desarrollo del milenio es “promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer”.

Todos los países de las Naciones Unidas se comprometieron a cumplir estas metas para antes de 2015.

Uno de los derechos de los niños es que el Estado debe garantizar que no sean obligados a trabajar. En Ecuador se puede laborar a partir de los 15 años.

Las niñas latinoamericanas sufren también la desigualdad de género y esa inequidad queda al descubierto al revisar las cifras de trabajo infantil en la región.

La semana pasada, las agencias de las Naciones Unidas: Unicef y Comisión Económica para América Latina (Cepal), en su boletín mensual sobre el avance de los objetivos de desarrollo del milenio, advirtieron sobre la "cara invisible del trabajo infantil en América Latina y el Caribe".

En dicho informe se señala que "el trabajo infantil tiene un sesgo de género relacionado con los estereotipos dominantes en roles sexuales". El documento agrega que mientras los niños salen a la calle en busca de un trabajo remunerado, las niñas se quedan al mando de la casa, realizando tareas domésticas.

Rosario Luna, presidenta de la Fundación Pan y Miel, institución que ayuda a menores de edad que trabajan, coincide con el reporte y afirma que en el país "algunas niñas desempeñan este trabajo en sus propias casas, otras en mercados, donde están lavando platos, pelando cebollas y eso es un trabajo. La hermana mayor es la que tiene que hacer eso".

De hecho, en lo concerniente a Ecuador, el estudio explica que el 0.2% de los niños está en el servicio doméstico, esa cifra sube al 3% cuando se trata de niñas.

Pero ese porcentaje en miles puede reflejar más claramente la realidad. A nivel nacional más de ocho mil niñas realizan estas tareas, reconocen datos del INEC.

Para Verónica Zambrano, directora del Programa del Muchacho Trabajador (PMT), esta es una realidad que ha permanecido oculta en el país porque es en casa donde se la fomenta.

"A la niña se le recarga el trabajo doméstico, ella es la encargada de calentar la comida, recibir a sus hermanos y de reemplazar a la madre que tiene que salir a trabajar también como doméstica y asume ese trabajo en su propia casa", sostiene.

Ana es un ejemplo de esto. Ella tiene 14 años y siete hermanos, cursa el noveno año de educación básica y vive en la Isla Trinitaria, uno de los sectores más pobres de Guayaquil.

Esa condición determina el futuro de las niñas porque reduce sus opciones laborales. En su casa ella se encarga de lavar los platos y cuidar a su hermana de un año.

Como estudia en las tardes ayuda a su madre con los quehaceres domésticos en las mañanas. Pero en invierno, durante sus vacaciones, su horario de labores se extiende a todo el día.

"Mi hermanita sí molesta mucho, cuando se duerme aprovecho para lavar los platos, aunque a veces me turno con mi hermano. Con él arreglamos la casa", contesta Ana cuando se le pregunta sobre las responsabilidades en su hogar.

Para Luna, a Ana se le están violando sus derechos de niña y de mujer, al quedarse en su casa trabajando y tomando responsabilidades de adulto.

En las casas "dicen que las mujercitas tienen que aprender desde chiquitas a cocinar, nosotros mismos ayudamos a que las niñas crezcan con esa ideología, que tienen que ser esposas únicamente".

Justamente el reporte dado a conocer recientemente indica que "muchas niñas se quedan a servir en su propia casa y sin pago, o van a otra casa a servir en condiciones precarias con baja o nula remuneración, mientras los niños optarán por buscar ingresos que compensen o complementen los de padres y madres. Se reproduce así la espiral de la desigualdad".

Además señala que esa condición determina el futuro de las niñas porque reduce sus opciones laborales "pese a tener mejor registro escolar que sus hermanos",

Luna dice que es hora de cambiar esa imagen: "hay que criar mujeres capaces de reclamar por sus derechos". Y para lograr esto, asegura, es necesaria la educación". La activista dice que en la fundación dialoga con las madres para que entiendan que las niñas "tienen que soñar y jugar, no cocinar".

Zambrano coincide con ella y dice que el PMT durante años ha trabajado con niños trabajadores de la calle. Sin embargo, este organismo desarrolla actualmente un proyecto piloto en Quito. Esta iniciativa ha beneficiado a 100 niñas, 50 de ellas se desempeñaban como empleadas domésticas. "Les dimos becas, hablamos con las madres, para sacarles de esa esclavitud moderna que sufrían".

Por su parte, Tito Palma, viceministro de Trabajo y presidente del Consejo Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, expresa que el Estado trabaja en diferentes frentes para acabar con esta explotación.

"El Ministerio de Educación se encarga de educar a estos niños, el de Salud se ocupa de que crezcan en un ambiente sano, el de Inclusión Social y el INFA que se respeten sus derechos".

El funcionario aclara que "quedarse en casa por los quehaceres sí es un trabajo infantil, prohibido en el Ecuador y por eso debe ser denunciado".

Además anuncia que en 2009 el organismo que preside lanzará una campaña de concienciación sobre el servicio doméstico en las niñas.

Zambrano dice que el PMT se involucrará en esta inciativa. "Actualmente se está dialogando con el Ministerio de Trabajo para afinar los detalles y dar responsabilidades a cada organismo participante", señala.