El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Reportaje "Las mujeres de Bachelet: Las Ministras responden"   Infografias sobre el componente de género en los gabinetes presidenciales de Michelle Bachelet   Campaña "Por un Trabajo Digno y la Ratificación del Convenio 189 de la OIT"  
Contacto
 

Otros Países
Inscribete Aquí


 
 
La Iglesia Católica: poder y sexo PDF Imprimir E-mail
Lunes, 04 de Abril de 2011 15:24

raquel-oleaEl poder de la Iglesia está inscrito  en lo  profundo de  la sociedad Latinoamericana fundada en la alianza  de violencias sostenida por  los poderes de la cruz y la espada

 

 

 

Por Raquel Olea, Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual

Raquel Olea es académica de la U. de Santiago e Integrante de la Corporación La Morada

 

Se habla de las aristas del caso Karadima para referirse a las múltiples implicancias sociales  que este tiene. Más que aristas, prefiero pensar en las sedimentaciones que sostiene una de las instituciones de mayor  poder e intervención  en  los cuerpos y almas de los sujetos sociales, asi  estos  sean, o no, católicos.

El poder de la Iglesia está inscrito  en lo  profundo de  la sociedad Latinoamericana fundada en la alianza  de violencias sostenida por  los poderes de la cruz y la espada, a los que la independencia sumaría el  poder de la razón masculina.

Ni los quinientos años que nos separan de la conquista ni los doscientos años de vida independiente, parecen haber logrado neutralizar esta alianza que nos ha constituido  como sociedad. Incluso en los períodos de crisis política, mientras los buenos sacerdotes apoyaban la causa justa de las luchas democráticas o libertarias las fechorías sexuales con mujeres y  niños no estaban ausente de la práctica de la catequesis.

Me temo que los abusos sexuales en la Iglesia Católica no van a concluir. Lo que importa es cómo la sociedad se sigue relacionando con una institución que en un grado máximo de decadencia sigue adjudicándose la hegemonía del discurso del amor a los pobres y desamparados. El caso Karadima  ha vuelto a llamar la atención  acerca de   las alianzas y relaciones entre  el poder  económico y político del sector má conservador de la Iglesia chilena.

¿Ha pensado Ud en lo que sabe Karadima de secretos políticos y sexuales de la alta burguesía chilena? ¿Se ha preguntado Ud, a quien ha confesado Karadima y lo que ha escuchado en su ministerio de otorgar perdón a los pecadores, él el más pecador de todos?. Lo que sorprende, entre otras cosas, es que en el estado de decadencia de la Iglesia, el actual gobierno siga considerándola posible mediadora de conflictos sociales, no olvidemos que monseñor Ezzatti medió el conflicto magallánico por el asunto de las alzas al gas y no mucho antes había sido el mediador de la huelga de hambre de los comuneros mapuches.

El discurso de la feligresía católica y de la clase dominante que atenúa los delitos de Karadima no convence, porque ese discurso se levantan sobre el trasfondo del discurso perverso  que tiene la Iglesia sobre el sexo , sobre el cual se hacen posible su homofobía, su misoginia y por lo tanto, el sustento de sus prácticas pervertidas.

Mientras la Iglesia católica no revise y modifique sustancialmente su discurso sobre el sexo, el cuerpo y el género,  situándolo sólo en la heterosexualidad, el dominio masculino y la procreación, no podrá comprender ni aceptar la heterogeneidad social, ni las prácticas sexuales como ejercicio de un libre derecho del sujeto a construirse y a nombrarse desde su propio deseo y su propias experiencias.

La iglesia es hoy día, la última institución que puede recurrir a juicios morales para argumentar su doctrina del amor y el bien común, sus prácticas en el terreno de una sexualidad violenta han cobrado el costo de miles de padecimientos innombrables, en la destrucción de demasiadas vidas que se ven condenadas a vivir mal, a no poder  recíprocamente  vivir de manera feliz su vida sexual y amorosa.

Mientras las mujeres sean  sujetos  hipersexualizadas cuya unica salvación como seres humanos se produce en la obligación de la maternidad, la iglesia no  abandonará su misoginia, no las incluirá en lo rangos de la jerarquia eclesiástica como demandan las mujeres y  teologas feministas; mientras  la pulsion sexual no sea considerada una conjunción de deseo hacia otro u otra para  vivir el amor y el sexo como una necesidad que une y separa a los seres humanos, la iglesia seguirá siendo homofóbica y castigadora de las libres opciones sexuales.

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar