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Reportaje: Nueva Constitución: otro contrato social para las chilenas - “AQUÍ HAY” testimonio gráfico de la violencia sexual hacia mujeres en espacios públicos
 
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¿Y cómo podremos mejorar esta Democracia? PDF Imprimir E-mail
Domingo, 20 de Septiembre de 2009 12:16
Se cerró el plazo para inscribir candidaturas al Congreso y la renovación podría ser nula. De hecho, repostularon 119 de los 138 parlamentarios actualmente en ejercicio. En los dos bloques privilegiados por el sistema binominal, los cupos de las y los candidatos que no fueron a la reelección, los llenaron “parientes de”, ex congresales, ex alcaldes, o aprovechando la notoriedad pública que adquirieron mientras se desempeñaron en el gobierno, ex funcionarios públicos, más figuras televisivas. Sin embargo, las nuevas alianzas que participan en esta elección aportan numerosos nombres no conocidos sin que ello garantice mayor renovación.

Incluidas las nuevas listas, las mujeres candidatas no avanzan en comparación con las elecciones de 2005. Ese año fueron el 16% de las candidaturas y ahora el porcentaje sube menos de un punto, con el 16,6%. Se presentaron 8 mujeres entre 54 candidaturas al Senado (14,8%) y 74 entre 441 candidaturas a la Cámara de Diputados (16,8%). En resumen: cero avance. ¿De qué calidad es la democracia que tenemos? ¿Es la democracia que queremos?

Actualmente, en el Senado hay sólo dos mujeres de un total de 38 cargos, y en la Cámara Baja, la representación femenina es de 18 mujeres entre 120 diputados. En 2007, la Presidenta Bachelet, cumpliendo con su compromiso de campaña, mandó al Parlamento un proyecto de ley que, a partir de la igualdad garantizada en la Constitución y asumiendo que el derecho a la participación política lo tienen todas las personas, propuso incorporar en nuestra legislación el concepto de “participación equilibrada de hombres y mujeres”. El proyecto propone modificar cuatro cuerpos legales: Ley de Partidos Políticos, de Votaciones Populares y Escrutinios, de Municipalidades y de Gasto Electoral. Hace pocos días, la Mandataria se comprometió con diputadas de diversas bancadas a apurar la tramitación legal de este proyecto.

No sólo promover la participación equilibrada entre hombres y mujeres será el desafío del próximo Presidente. El reciente rechazo de las y los parlamentarios contra el límite a la reelección con 12 votos UDI en contra, 4 votos RN en contra, 2 DC y 1 del PRSD y 11 abstenciones, además de revelar la escasa sintonía del poder legislativo con la ciudadanía, dejó en evidencia un gran tema nacional: cambiar la Constitución. La actual Constitución fue impuesta mediante un plebiscito sin garantías en 1980, en plena dictadura, y ha tenido numerosas reformas, la más significativa en el año 2005, pero sigue siendo insatisfactoria.

Reemplazar el sistema electoral binominal, modificar leyes Orgánicas y el Tribunal Constitucional son algunos de los argumentos que se escuchan desde diversos sectores. Estas voces se han multiplicado y hoy –con excepción de Sebastián Piñera-, todos los candidatos presidenciales hablan de, ya sea, convocar a una Asamblea Constituyente, realizar un plebiscito o crear una Comisión para modificar la Constitución.

Conversamos con la Directora Ejecutiva de Chile 21, María de los Ángeles Fernández, el abogado Javier Couso, docente de la UDP, y con Carla Peñaloza, docente de la Universidad de Chile, quienes nos entregaron su análisis sobre las dificultades existentes para mejorar nuestra democracia y sobre los cambios que se deben realizar en esta materia.

 

 

ENTREVISTAS

Por Pilar Pezoa, Encargada de Medios del Observatorio de Género y Equidad

 

 

María de los Ángeles Fernández, cientista política, Directora Ejecutiva de

Dim lights

Chile 21 e integrante de la Comisión Boeninger para la refoma electoral.

¿Cuál es la importancia del proyecto de ley que propuso incorporar en nuestra legislación el concepto de “participación equilibrada de hombres y mujeres” desde el punto de vista de la calidad de la democracia y qué dificultades ha habido para su debate?

Este proyecto es de la mayor importancia para la calidad de la democracia. La mayor presencia femenina en los cargos de representación política es algo apreciado y valorado por los electores chilenos, quienes apoyaron a una mujer para ser Presidenta. En general, los países que han promovido medidas legislativas para lograr que haya más mujeres en las instancias de decisión política lo han hecho movidos por consideraciones normativas poderosas tales como la modernización, la legitimidad del sistema, la justicia democrática y la necesidad de que la sociedad incluya todos sus talentos, hombres y mujeres.

La clase política chilena, lamentablemente, se ha alejado de esta tendencia mundial y ha tendido a no aceptar la contundencia de estos argumentos, anteponiendo el argumento del mérito y demostrando con ello que la élite política, incluida la que compone la coalición de gobierno de centro-izquierda, se ha visto permeada y obedece también a las orientaciones y visiones del mundo de la derecha, que aboga por el individualismo meritocrático. Acabamos de conocer que el porcentaje de mujeres que irán de candidatas al Parlamento sería más bajo en esta campaña que en la anterior, del año 2005, en torno a un 14% de candidatas. Ello revela las dificultades que las mujeres encuentran para llegar al Congreso y entrega más razones para abogar por la necesidad y urgencia de esta ley. No hay que olvidar que el indicador de presencia parlamentaria femenina es importante por cuanto se utiliza como referencia para medir la igualdad política en un país.

Entre sus objetivos, el proyecto pretende fijar a las colectividades políticas -para elecciones municipales y parlamentarias-, un piso de candidaturas de hombres y de mujeres. ¿Qué limitaciones encuentras a esta propuesta y qué factibilidad ves a que los partidos, de gobierno y oposición, la implementen, considerando la renuencia de los partidos a nombrar candidatas? ¿Consideras que esta ley realmente podrá promover un cambio al interior de los partidos por incorporar mujeres? ¿Qué medidas complementarias podrían ser necesarias?

Entre las limitaciones que se observan en el proyecto es que no queda del todo claro dónde se establecerá el porcentaje del 30% de mujeres: si en la lista partidaria, en la del subpacto o en la del pacto. No hay que olvidar, especialmente para el caso de las elecciones al Parlamento, que el chileno es un sistema electoral estratégicamente complejo. Otra limitación o peligro es que el porcentaje establecido, tal como ha ocurrido en otros contextos, termine configurando un techo y no un piso. El incentivo financiero pudiera ser particularmente atractivo para los partidos que experimentan dificultades económicas pero no así para los partidos que evidencian holgura. Entre ellos, por ejemplo, se encuentra el PS. Por tanto, su impacto partidario será diferenciado.

Otro peligro es que los partidos argumenten que no encuentran mujeres, especialmente aquellos que no experimentan urgencias económicas y para quienes la ley no es un incentivo de peso. Es por eso que la ley debiera ir acompañada por el incremento de información y la redirección de recursos. Me hubiera gustado que la ley incorporara un incentivo especial para que los partidos potencien las carreras políticas femeninas, particularmente en los nichos donde se encuentran las juventudes políticas, por medio de capacitación diferenciada para mujeres, mentorías y apoyos específicos.

Los otros objetivos de este proyecto buscan establecer un mayor traspaso de recursos fiscales para las campañas de las candidatas mujeres que resulten electas, e incentivar la igualdad en el acceso y ejercicio de cargos en los partidos políticos. De ser aprobada esta ley, a futuro ¿qué cambios significativos puedes visualizar que se producirán en nuestro país, cuando ya esté operando esta ley?

Efectivamente, la ley provee recursos adicionales para las candidatas que resulten electas y eso supondrá una gran ayuda para las mujeres por cuanto existe suficiente evidencia acerca de las dificultades que ellas enfrentan para conseguir financiamiento de campaña, aunque esto es particularmente más notorio en los partidos de la Concertación que en los partidos de derecha.

Adicionalmente, será de vital importancia que haya más mujeres en las instancias de representación partidaria, tanto por el rol y papel que cumplen los partidos políticos en Chile, como por el hecho de que formar parte de estas instancias, para una mujer, es una oportunidad para construir capital político, lo que es un paso estratégico pensando en otras instancias futuras de su carrera política.
 


Javier Couso, abogado, profesor de la Universidad Diego Portales y

Dim lights

coordinador de la Comisión del Cambio Constitucional de Océanos Azules del candidato Eduardo Frei
 

 ¿Por qué es necesario hoy día proponer una nueva Constitución, por qué las modificaciones introducidas no son suficientes?

La Constitución que tenemos todavía consagra el diseño autoritario de democracia protegida. Es una Constitución que no es confiable. La gente que trabajó en la Comisión Constitucional de Océanos Azules identificó tres aspectos que demuestran que esta Constitución, a pesar a todas las reformas que ha tenido durante estos años, tiene un diseño autoritario de democracia protegida.

El primer aspecto son las Leyes Orgánicas Constitucionales que no existen en ninguna parte del mundo y que no pueden ser modificadas sino con un quórum de súper mayoría de cuatro séptimos de los diputados y senadores en ejercicio. Esto en otras palabras, significa que por muchos años vamos a tener que lidiar con el legado de la dictadura de todas las normas Orgánicas Constitucionales, a menos que contemos con el apoyo de la derecha para cambiar la Constitución y eliminarlas. Un ejemplo de esto es la LOCE (Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza) que fue reemplazada por la LGE (Ley General de Educación), sólo porque la derecha estuvo dispuesta a hacerlo, pero que aportó sus votos con la condición que ella tuviera las características que ella toleraba, y por ello esta ley dejó insatisfecho a muchos.

El segundo aspecto a considerar es eliminar el sistema electoral binominal que premia a la segunda mayoría y, sobre todo, impide que una mayoría simple pueda producir cambios importantes. El tercero es el Tribunal Constitucional, que tiene un excesivo poder. 

 Estas tres cuestiones constituyen a nuestro juicio el “ADN” de la Constitución del 80, “ADN” que no se ha modificado en estos últimos 20 años. Si no se cambian estos tres aspectos, no podemos decir que tenemos una Constitución que favorece la democracia y que, en el fondo, desconfía de la mayoría del pueblo. Esas son las razones que hacen necesario transformar la nueva Constitución. ¿Y por qué hablamos de nueva Constitución? Porque, al ser “ADN”, la médula ósea de la Constitución, podríamos modificar miles de cosas, pero si no cambiamos esos tres elementos no podremos democratizar la Constitución.

¿Considera que una nueva Constitución debe ser elaborada por una Asamblea Constituyente? ¿Cree que es factible o es posible otro mecanismo que efectivamente represente a la ciudadanía para hacer una nueva propuesta? ¿Cuáles son los principales temas en los cuales debería pronunciarse esa Asamblea u otro mecanismo? ¿Qué factibilidad tiene impulsar este proceso si no ha sido posible cambiar el sistema electoral binominal y los parlamentarios ni siquiera estuvieron de acuerdo en limitar su propia reelección?  
 
Todas las preguntas se reducen a cuál es el mejor mecanismo para llegar a una nueva Constitución, y en otras palabras, qué factibilidad tiene ese mecanismo como una Asamblea Constituyente que algunos han planteado.

A mí, en un mundo ideal, me encantaría una Asamblea Constituyente. Me parece una buena idea. Sin embargo, en Chile los medios de comunicación han logrado alarmar a la opinión pública con la idea de una Asamblea Constituyente por la experiencia Chavista y otras similares. Por lo tanto, creo más factible introducir una Alta Comisión que modifique las leyes que contienen el ADN antidemocrático de la Constitución, que es el Artículo 66 y el Artículo Transitorio de la Constitución que le da piso al sistema binominal.

Si logramos en el proceso crear una especie de “Comisión Rettig” donde hubiera gente de la derecha que –sabemos-, está dispuesta a eliminar estos tres elementos, nosotros podríamos tener una Constitución razonablemente democrática que dejara espacio para que la gente pudiera realizar las modificaciones que desea en la Constitución. Me parece que eso es algo factible. Honestamente hoy veo muy difícil en Chile convocar a una Asamblea Constituyente. El clima, el ambiente provocado por los medios masivos en la opinión en el país, lamentablemente, ha logrado asustar a la población con este tema.

Marco Enríquez Ominami propone un plebiscito para convocar una Asamblea Constituyente, Jorge Arrate pide a la Presidenta Bachelet que impulse una cuarta urna en diciembre próximo para que los chilenos se pronuncien por una nueva Constitución mediante una Asamblea Constituyente, Eduardo Frei comprometió en su programa de gobierno la formación de una Alta Comisión de Reforma Constitución para elaborar una Constitución del Bicentenario, y así cerrar la transición y profundizar la democracia; y Piñera, no cree en la necesidad de una nueva constitución. Más allá de las propuestas de los candidatos presidenciales, en concreto ¿Qué condiciones deben darse en el país para poder contar con una nueva Constitución, considerando los “amarres” que tiene la Constitución vigente para inhibir su modificación?

En primer lugar, creo que una de las condiciones básicas para contar con una nueva Constitución tiene que ser una ciudadanía convencida de esto. Esta ciudadanía debe ser capaz de presionar al mundo político. Por cierto que ayuda enormemente que la ciudadanía escoja a uno de los candidatos que esté dispuesto a cambiar la Constitución. Si sale Piñera, probablemente dirá que el pueblo que lo escogió no quiere cambiar la Constitución.

Respecto a convocar a un plebiscito, suena atrayente, pero técnicamente es inconstitucional. La propuesta muere rápidamente porque la idea de Marco Enríquez sería aplastada por los medios de comunicación que dirían que el proyecto es inconstitucional. La propuesta de Arrate me parece creativa, pero se instaló mucho la idea de que el Servicio Electoral es el que controla el proceso electoral y el Servicio Electoral diría que es ilegal colocar una cuarta urna y que no es factible, por lo que también se desecha esta posibilidad.

La idea de Frei (y hablo como miembro y Coordinador de la Comisión del Cambio Constitucional de Océanos Azules, por lo que no soy objetivo al respecto), es que si es se instala una Alta Comisión, al estilo de la Comisión Rettig, se puede luego iniciar un proceso en el propio Parlamento para erradicar los elementos antidemocráticos de la Constitución. Obviamente creemos que al incorporar a la Alta Comisión a juristas de derecha que están dispuestos a que se revisen los tres elementos que mencionaba anteriormente, sería posible, junto con esta opinión pública organizada, alcanzar el objetivo de contar con una nueva Constitución.
 

Carla Peñaloza, historiadora y licenciada en sociología, docente de la U.

Dim lights

de Chile e integrante del Movimiento Nueva Izquierda

En este tiempo, la mayoría de los candidatos presidenciales ha hablado de reformar la Constitución y vuelve a escucharse en sectores de la sociedad civil la necesidad de conformar una Asamblea Constituyente. ¿Qué opinas como mujer política joven de estas propuestas y, en general, de la democracia chilena en su versión actual?

La democracia actual está, sin duda, en deuda con las mayorías del país, debido a la permanencia de enclaves autoritarios heredados de la dictadura que no se han podido, o peor aún, no ha existido la voluntad política de removerlos, quedando pendiente la profundización de nuestra democracia. La Constitución del 80 es antidemocrática desde su origen, con reformas que no han sido suficientes para cambiar su esencia autoritaria, por lo que resulta imprescindible generar las bases para la creación de una nueva Constitución, que considere el sentir de los chilenos y chilenas.

No podemos seguir aceptando la existencia de un Tribunal Constitucional que está por encima de las autoridades electas, y que bien sabemos las mujeres, tienen poder para decidir incluso sobre nuestra sexualidad; o la persistencia del Sistema Electoral Binominal que impide el acceso al Parlamento a importantes sectores de la sociedad chilena, y que entorpece los cambios de las Leyes Orgánicas que requieren un altísimo quórum.

Creo que no da lo mismo el mecanismo para acabar con la Constitución del 80. La propuesta de una Asamblea Constituyente que convoque a los distintos sectores políticos y sociales para una participación activa y democrática, es valiosa. La conformación de una asamblea generada de forma democrática que dé a Chile una nueva Constitución, será capaz de representarnos a todos y todas las chilenas de espíritu democrático.

La Presidenta Bachelet envió al Parlamento para su discusión un proyecto de ley que busca incorporar en nuestra legislación el concepto de “participación equilibrada de hombres y mujeres”. El proyecto de ley modifica varias leyes y, de ser aprobado, entre otros efectos, obligaría a los partidos a llevar un mínimo de mujeres candidatas. ¿Qué piensas de esta iniciativa legal, qué limitaciones le ves y cuáles creen que serían sus impactos?

Cuando el contexto socio cultural en que vivimos ha dificultado la plena participación y representación de las mujeres en la política, es positivo contar con leyes de incentivo para su incorporación visible en el espacio público.

Sería interesante, eso sí, preguntarse porqué en otros espacios, más allá de la política formal, las mujeres participan activamente: ya sea en organizaciones vecinales, de trabajadoras, universitarias, entre otras; y sin embargo, esa participación no se expresa en otros niveles. Ciertamente hemos avanzado y la mejor prueba es que estamos terminando un período con la primera Presidenta mujer, con un altísimo nivel de aprobación ciudadana.

Este gobierno comenzó con una política de paridad de género a nivel ministerial que acabó con el primer cambio de gabinete. Este hecho no fue una buena señal si queremos avanzar en provocar cambios culturales en la participación de las mujeres en los niveles de toma de decisión país. Vemos también con decepción que las listas parlamentarias de los partidos sólo incluyeron un 15% de mujeres del total de candidatos. La medida impulsada por la Presidenta me parece positiva, pero insuficiente aún.

La participación equilibrada es un principio de justicia con la mitad de la población que, al igual que los hombres, trabaja día a día por la construcción del país. Pero considero que debe ir acompañada de políticas públicas que eliminen las trabas reales o simbólicas que tienen las mujeres para participar más activamente en la política partidaria, como el cuidado de los hijos, la doble jornada femenina, y la aceptación social de que las mujeres tenemos las mismas capacidades para aportar en la política nacional.

Desde un sector político que está conformado por jóvenes, ¿Cuáles son las claves o medidas a impulsar para mejorar y profundizar la democracia en nuestro país? ¿Qué horizonte temporal visualizan para tener una mejor democracia?

Nueva izquierda es un movimiento que aspira a una democracia plena. Para ello es urgente, entre otras cosas, cambiar la Constitución y el Sistema Electoral; pero también a nivel local abrir la participación a la ciudadanía en aquellos temas que le son relevantes y que afectan su vida diaria, como el presupuesto participativo en la comuna, poder de decisión en la elaboración de los planes reguladores, entre otros asuntos.

Creemos en una democracia con igualdad, lo que significa mejorar la redistribución del ingreso, uno de los más inequitativos de la región. Es entonces urgente una reforma tributaria. Queremos una educación digna. Un camino para ello es terminar con la municipalización. El país perdió en estos últimos años la gran oportunidad de cambiar la Ley de Educación heredada de la dictadura. Nosotros persistiremos en este objetivo.

Estamos en contra de todo tipo de discriminación, y defendemos los derechos humanos y colectivos, de todas y todos sin distinción. Condenamos la represión al pueblo mapuche, y los movimientos sociales en general. Nos parece grave la ley que restringe las manifestaciones públicas que hoy se discute en el Parlamento. Creemos en el derecho al ejercicio de una sexualidad plena, y en la necesidad imperiosa de terminar con el maltrato contra las mujeres. Pensamos que un aporte en esta dirección es la aprobación de la figura del Defensor del Pueblo.

En el ámbito de reparación y justicia a las víctimas de violaciones de derechos humanos durante la dictadura, pensamos que se ha avanzado, especialmente gracias a la lucha de las organizaciones de familiares de las víctimas. Celebramos que por fin se haya ratificado la convención que crea el Tribunal Penal Internacional y la Desaparición Forzada de Personas, sin embargo, debemos derogar de una vez la Ley de Amnistía de 1978 y seguir avanzando en el camino del derecho a la expresión pública de la memoria de las víctimas de la dictadura.

En definitiva queremos un país donde la gente sea más feliz, que se sienta segura en sus barrios, sin temor a la delincuencia ni a la represión. Generar confianzas entre los vecinos, estimular la participación, proteger el medio ambiente y mejorar la calidad de vida en cada hogar. No sabemos cuánto tardaremos en ver los cambios que el país necesita, pero somos jóvenes y tenemos energía y convicción para lograrlo.

Visítanos en Youtube

María de los Ángeles Fernández

Javier Couso

Carla Peñaloza 

 

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Comentarios  

 
# 24-09-2009 14:43
una constituyente, mientras no cambiemos la constitución, no podremos avanzar en la profundización de nuestra democracia
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