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El Género en los programas de Gobierno Imprimir E-Mail

Ya se encuentra en el sitio web de CEM el último número de "Argumentos para el Cambio a favor de la Equidad. El Género y los programas de Gobierno: Cuatro candidatos y dos enfoques"

 

 

 

Fuente Centro de Estudios de la Mujer, CEM

 

EL GÉNERO EN LOS PROGRAMAS DE GOBIERNO:
CUATRO CANDIDATOS Y DOS ENFOQUES

Uno de los candidatos que disputan en la contienda electoral por la presidencia recibirá el mando presidencial de manos de la primera mujer presidenta de Chile, quien durante su período propulsó cambios sustantivos para avanzar hacia la igualdad de género. Entre otros temas queremos destacar los avances alcanzados durante su gobierno en el tratamiento de la violencia contra la mujer, la implementación de servicios de cuidado infantil, el reconocimiento y valoración del trabajo reproductivo y la promoción de la paridad de las mujeres en el Poder Ejecutivo, así como el empeño desplegado en conseguir la entrega de la contracepción de emergencia en los consultorios públicos.

Esta situación obliga a preguntarse en qué medida y de qué manera los candidatos
en las distintas posiciones del espectro político asumen la igualdad de género y los
derechos de las mujeres en sus programas de gobierno.

Al revisar los programas podemos constatar la diferencia en relación con las primeras campañas una vez recuperada la democracia. Ahora, todos los candidatos incorporan temas de género o relativos a las mujeres. Sin embargo, la interpretación y soluciones dadas a los problemas es diferente según cómo se conciban las relaciones de género, el reconocimiento de los derechos y la interpretación de las razones de la injusticia de género.

La comparación de los programas de gobierno muestra dos ejes de diferenciación. El primero separa la candidatura de derecha de las de los otros tres candidatos,en cuanto aquélla combina concepciones de género tradicionales con las ideas de libertad de mercado las que antepone a la responsabilidad que le cabe al Estado en reconocer y garantizar el ejercicio de los derechos de las mujeres. Otro eje es el que marca diferencias en cuanto al grado de aceptación de una pluralidad de estilos de vida, y de la capacidad y el derecho de las personas a tomar decisiones
en asuntos de su vida privada.

En este número Argumentos para el Cambio analiza los programas de gobierno de los candidatos presidenciales en lo que refiere a temas fundamentales de la equidad de género.

EL MISMO ORDEN DE GÉNERO:
CAMBIOS PARA QUE TODO SIGA IGUAL

En el programa de Sebastián Piñera el orden de género tradicional aparece reforzado.

Las propuestas de género se organizan en torno la división sexual del trabajo y la adscripción de las mujeres a sus funciones de esposa y madre, desconociendo los distintos arreglos familiares y las demandas de las mujeres por el acceso equitativo a los recursos y al reconocimiento social y político.

Las medidas para fomentar la participación de las mujeres en el mercado de trabajo no consideran la corresponsabilidad de madres y padres en la crianza y, por el contrario, propone políticas que refuerzan los estereotipos de género.

Mantiene la provisión del cuidado infantil solamente referido a las mujeres y restringido a las empresas que contratan 20 ó más mujeres trabajadoras. Para las mujeres que trabajan en empresas de menos de 20 trabajadoras se propone un subsidio directo restringido a mujeres de los estratos más pobres.

La propuesta sobre la ampliación de las licencias postnatales no toma en cuenta ni
evalúa los efectos sobre las trayectorias laborales de las mujeres y sobre sus condiciones de trabajo, y no hay mención sobre licencias postnatales para los hombres.

De esta manera, aparece como si fuera el mercado, en su “libre juego”, el que crea la posición discriminada de las mujeres en el trabajo de la cual nadie debería hacerse cargo. La conciliación trabajo-familia está totalmente a cargo de las mujeres a través de la implementación de formas de trabajo flexible que les permita trabajar tiempo parcial o en la modalidad de teletrabajo o de pequeña empresa en sus hogares. De esta manera se refuerzan los estereotipos que las ubican como trabajadoras secundarias.

No hay referencia alguna a los mecanismos de discriminación y segregación que operan en el mercado de trabajo que limitan las oportunidades laborales de las mujeres.

El programa de Piñera no se pronuncia sobre la representación política equilibrada entre mujeres y hombres. No se manifiesta tampoco sobre los compromisos asumidos por los gobiernos en reuniones internacionales: convenios, conferencias y foros favorables a la equidad de género así como la ratificación del protocolo facultativo de la CEDAW (Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer), el que, como se sabe, ofrece nuevos canales acceso de las mujeres a la justicia. No se hace mención alguna sobre las demandas relativas a la salud y derechos sexuales y reproductivos. Los temas así llamados valóricos y apoyados por el enfoque que sustenta las propuestas en el campo laboral y en las políticas sociales, refuerzan relaciones de género tradicionales.

LIDERAR UN PROCESO PARA ENFRENTAR
LA DESIGUALDAD DE GÉNERO


Mientras tanto, hay tres candidatos presidenciales que con mayor o menor precisión y conocimiento de los procesos que los sustentan, contemplan la necesidad de cambios en las relaciones de género. El programa del candidato de la Concertación, Eduardo Frei, explicita un compromiso con la agenda de género y las políticas implementadas por la presidenta Bachelet.

Frei y Arrate proponen generar garantías constitucionales en materia de igualdad de género. Enriquez-Ominami se suma a estos en el compromiso de promover la aprobación de la “Ley marco sobre salud y derechos sexuales y reproductivos”, cuyo proyecto fue presentado al Congreso en 2008. Coinciden también en tratar de asegurar la participación equilibrada de mujeres y hombres en los diferentes ámbitos de la acción política y gubernamental.

Asimismo comparten la necesidad de estimular la participación laboral de las mujeres.

A diferencia de Piñera, estos candidatos tienden hacia un enfoque sistémico de las desigualdades de género donde la participación laboral tiene que estar acompañada por redistribución del trabajo no remunerado y de las responsabilidades de cuidado, que recaen mayoritariamente en las mujeres, y a la vez lograr equidad en las relaciones laborales.

Las propuestas tienen varias líneas de acción. El primer lugar, se encuentra la más
conocida, que se refiere a los incentivos a la contratación vía subsidios que va de la mano con la capacitación en oficios y especialidades no tradicionales para ampliar las oportunidades laborales y contribuir a la disminución de la segregación sexual del trabajo. Buscar el cumplimiento efectivo de la ley recientemente aprobada sobre igualdad salarial es un objetivo que tiene el apoyo de los tres candidatos. Promover corresponsabilidad en el cuidado de hijos e hijas haciendo extensivo el derecho de sala cuna también a los padres y eliminar el límite de 20 trabajadoras para obtener el beneficio. Otras propuestas de central importancia son generar servicios de cuidado para los niños/as desde 2 a 4 años y oferta pública para el cuidado de personas dependientes. Asimismo proponen licencia postnatal para madres y padres compartidas y alternadas.

Los mecanismos de discriminación operan en la cultura, en las instituciones, en las normas y en las prácticas sociales. Influir en ellas requiere de una sumatoria de medidas consistentes que vayan cambiando el modo de hacer las cosas, a la vez que producir las condiciones materiales para que ello ocurra. El caso de las licencias postnatales es un buen ejemplo, y por ello es un tema que suscita polémica.

En la comisión de género del programa de Frei se debate -al igual que lo hacen muchas trabajadoras y organizaciones de mujeres- que la extensión del postnatal sin redistribución de responsabilidades no considera los costos que implica para las trayectorias laborales de las mujeres y para su autonomía económica. Por ello, un beneficio en un sentido no resulta consistente con el objetivo de alcanzar la igualdad de género.

HACIA UNA SOCIEDAD BASADA EN LA IGUALDAD DE
GÉNERO Y EN LA LIBERTAD DE LAS MUJERES


Es claro que en Chile se ha avanzado y todos los candidatos expresan algún grado
de compromiso con mejorar la situación de las mujeres. Sin embargo, existe un importante sector de la derecha que demuestra la persistencia de ideas conservadoras y estereotipos sexuales que atan a las mujeres y al conjunto de las personas a los modelos de género y sexualidad establecidos.

Creemos que el debate debe dirigirse, por un lado, a develar la persistencia de las
ideas conservadoras que afectan la vida de las personas y el desarrollo de la sociedad, y por otro, a profundizar la reflexión acerca de cómo articular la igualdad con la libertad y la autonomía para el logro de la justicia de género. Además de rescatar la responsabilidad ineludible del Estado en la protección de los derechos, hay que reconocer la capacidad moral de las personas para regular sus propias vidas.

Un aspecto fundamental a recalcar es que las medidas propuestas deben estar ligadas a condiciones de exigibilidad por parte de las personas y grupos interesados por lo cual, las posiciones de poder que ocupen las mujeres son insoslayables.

 

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Modificado el ( miércoles, 02 de diciembre de 2009 )
 
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